sábado, 9 de enero de 2021

Fuego

Cuando hemos visto el fuego consumirse
solo ansíamos que sus llamas
vuelvan a iluminarnos los ojos, 
el corazón y el alma.
Cuando hemos visto todo ardiendo,
ya nada puede abrazarnos 
como lo hacían las llamas. 
Nunca nada podrá regocijarnos 
tanto como los límites calurosos
de las fogatas
en donde gritábamos y reíamos, 
en donde nos secábamos la ropa 
y nos dábamos palabras de aliento. 
Aunque solo a algunos metros 
más allá podíamos encontrar la oscuridad absoluta,
sabíamos que la luz y el calor
de la barricada nos protegería.
Por esto son las ansias que tengo,
la melancolía y la nostalgia.
A veces veo el humo de algunas
y se me ilumina el corazón, 
pero ya casi ni quedan
y yo también siento 
que me he ido apagando. 

Sin el fuego hace frío 
aquí dentro
pero afuera es peor.

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