sábado, 9 de enero de 2021

Monstruos en cerro navia



Cuando el monstruo se subió a la micro, hubo un silencio espeluznante que rompió al balbucear una frase aprendida de memoria que no alcancé a entender ni a dar respuesta, luego pidió que cerrarán las puertas así que no teníamos escapatoria. Me apartó de las otras personas y habló en ese idioma que solo los otros monstruos pueden entender. Pude sentir el terrible escalofrío que produce la crueldad de su semblante y el frío del arma que sostiene siempre en sus manos. Esta vez el instinto paralizador de la totalidad del cuerpo, aprendido de otras horribles ocasiones, ayudó a la huida. Pero el pequeño horror que producen tales encuentros con las bestias, me persigue para toda la vida.

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