escribir
más que fragmentos,
me viene bien
la poesía.
Antes escribía
relatos
siempre tenía una historia
en mi cabeza.
Ahora he perdido
mi propio relato,
me he aburrido
de mi historia sufriente,
así que ya no tengo nada,
nada más que pedazos
de lo que fui,
de lo que soy
y de lo que me estoy convirtiendo.
Esta rarísima
amalgama de mi misma
a veces me hace desconfiar
y me asusta.
Pero ahora al menos
puedo mirarme al espejo
sin desconocerme.
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