que me dijeras que me extrañabas
que fueras solo un poquito más cálida,
más cálida conmigo
y no cuando llorabas.
Sin embargo fuiste fría
tan fría como una cuchilla
tan fría como mi madre
tan fría como yo misma
lo fui contigo.
Nos quemamos en el hielo
nos congelamos para siempre
y nos morimos de frío
en este invierno eterno
que vive dentro nuestro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario